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Autor: malabesta
Fecha: 16/11/2008.
El último voto
Digerido por malabesta "El último voto" tiene más en común con "Cuento de Navidad" que con "Farenheit 9/11" u otras propagandas. De la misma manera que la de Dickens pretende en parte reavivar el espíritu navideño del lector, "he comprendido el verdadero significado de la Navidad" que dirían "Los Simpson", la película de Kevin Costner es un cuento que tiene la loable intención de que el que lo ve "compenda el verdadero significado de las elecciones" y reavive su fe en ellas. Fe que, por otro lado, probablemente esté bastante tocada después del enfrentamiento cambalachesco de 2004 entre Gore y Bush por los votos de Florida.
El punto de partida es muy similar a aquella coyuntura. Por avatares del destino, la elección del futuro presidente americano cae enteramente sobre los hombros de un americano vago, inculto y parado, Bud (Kevin Costner), cuyo voto -por problemas informáticos- no fue tenido en cuenta la noche electoral. Bud tendrá diez días para volver a votar, tiempo durante el que recibirá la visita del actual presidente y candidato republicano (Kelsey Grammer) y del aspirante demócrata (Dennis Hopper) que invertirán todos sus recursos económicos y mediáticos en atraer al pobre Bud a su causa.
El aspecto político de la película es poco menos que brillante. La ficción que lleva a Bud a decidir el destino de un país es increíblemente creíble. Las actitudes de los candidatos, que en su desesperación por el voto aprovechan cualquier comentario de Bud para hacer campaña sin cuartel, son una gran sátira de cualquier campaña electoral moderna, y los anuncios televisivos que ambos políticos protagonizan son geniales (particularmente el de Kelsey Grammer, republicano, defendiendo el matrimonio gay). Además, el sustrato de la película ofrece una mirada bastante profunda (aunque no exenta de cierta fantasía) del papel que el americano "medio" (de clase media, fan de la NASCAR, autocomplaciente y que nunca ha hecho nada por los demás) juega en las elecciones, pues al fin y al cabo Bud no es más que otra encarnación del famoso "Joe el fontanero" que tanto han mentado McCain y Obama en sus campañas.
Lástima que, quizá víctima del miedo escénico, Joshua Michael Stern -director y guionista- no se haya quedado ahí. Verán ustedes: Bud además de problemas electorales es divorciado y tiene una hija (Madeleine Carroll) a la que quiere mucho y que intenta conservar a toda costa, lo cual introduce en la película una componente dramática que no hacía ninguna falta; lo único que hace es añadir un montón de personajes extra que le quitan tiempo a Hopper y Grammer -de lo mejor- y fuerza a la película, no olvidemos que se llama "El último voto", llegando a convertirla a veces en un insípido producto televisivo.
La interpretación de Kevin Costner es excelente, no porque sea un do de pecho actoral, sino porque con una facilidad pasmosa (y no poca vis cómica) el actor se mete en la piel del sureño que vive en una caravana sin llegar en ningún momento a resultar ridículo. Su hija, Madeleine Carroll es otro de esos niños actores americanos tremendamente solventes, pero que no puede con su personaje, cuyo principal objetivo parece ser sabotear la película. DEnnis Hopper y Kelsey Grammer increíblemente divertidos, lástima que no aparezcan más en pantalla.
En fin, una película que pudo haber sido grande, pero que al final se queda en agua de borrajas. Recomendada para miembros de cualquier mesa electoral.
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