Ficha

País

España

Año

2010

Título original

La última cima

Duración

0min

Dirección

Juan Manuel Cotelo

Guión

Juan Manuel Cotelo

Reparto

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Crítica de La última cima
Autor: bronte
Fecha: 20/06/2010.
Póster La última cima

La última cima

Digerido por bronte

Dicen por ahí que "La última cima" se ha convertido en un éxito gracias al boca a boca. Bueno, es indudable que un producto de estas características, a priori no parece que vaya a contar con mucho apoyo de las fuerzas vivas. En primer lugar, no tiene ni sexo ni violencia, y en segundo lugar, como bien explicita el director/narrador, no va de un cura pederasta, ni exorcista, ni mujeriego, ni ladrón, ni misionero en la selva, ni fundador de ninguna institución. "Los expertos me lo han dicho claramente: si hoy crucifico a un cura en público, tendré éxito y me van a dar importantes premios. Si por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí. Pues tengo un problema, porque he conocido a un cura buenísimo, y quiero contarlo". Pues cosa bien rara: hablar hoy en día bien de un sacerdote, cuando a todas horas escuchamos que todos los que se dedican a la religión autóctona de Occidente se afanan en la cosa de violar niños, vivir en la opulencia y fomentar el sida en África.

"La última cima" es un documental sobre la vida de Pablo Domínguez, un sacerdote madrileño que falleció en 2009, a los 42 años, escalando el Moncayo. Filósofo y doctor en Teología, decano de la Facultad de Teología de San Dámaso, era una de las grandes esperanzas de la Iglesia Católica en España, por estar colmado de buenas y diferentes virtudes, interponiéndose en su camino la montaña. A través de algún video suyo dando una conferencia, alguna grabación sonora, fotos, muchas fotos, el testimonio de familiares y amigos y la narración del director, Juan Manuel Cotelo, que así se llama, y que les sonara por su labor como actor en diferentes series, se nos cuenta la vida de un ser humano, según cuentan, excepcional. ¿Otro relato hagiográfico? ¿"La canción de Bernardette 2"? Pues no. Las virtudes de Pablo Domínguez parecen no salirse del espectro humano: inteligente, afable, amable, entregado, generoso, divertido, cariñoso... El amigo que todo el mundo querría tener.

El director no intenta defender a la Iglesia Católica, a la religión o al mundo adyacente. Tan sólo plasma las vivencias de todas estas personas que conocieron al protagonista, y lo hace con humor, ironía y respeto. Pero resulta que los entrevistados, no sólo parecen buenas personas, con preocupaciones como las suyas, como las mías, sino que además, son capaces de retransmitir la alegría que el sacerdote malogrado fue capaz de traer a sus vidas. Aportándoles humor, apoyo, confianza, cariño... Teniendo como tenemos 60 millones de diagnosticados con depresión en Occidente, a una se le ponen los dientes largos viendo a la gente emocionarse hablando de alguien que fehacientemente "les hacía felices". A través del documental se pueden ver verdaderas amistades, afectos constantes. Y sí, todos deseamos que el mundo fuera así. Todos deseamos tocar la felicidad.

Por supuesto, abunda el discurso religioso, pero la sorpresa es que en general el dogma pasa a un segundo plano y de lo que nos hablan es de conceptos como el de "vivir el ahora", perfectamente cristiano, pero del que parece que nos estamos enterando a través del budismo a estas alturas o del concepto de lo sublime kantiano a través de la visión de la naturaleza y que en Cristianismo siempre se ha llamado "la contemplación de las maravillas de Dios", y hasta escucharán a Pablo Domínguez hablar de la presencia de Dios en los descubrimientos sobre la física atómica o el mapa del genoma. Nada menos... En general, se nos habla de una dimensión espiritual que Occidente, con todas las cosas maravillosas que ha hecho, empieza a perder en un afán utilitarista e individualista. Escuchar la frase "A todo el mundo trataba por igual, y a todos apreciaba simplemente por el hecho de ser personas" pone los pelos de punta en un siglo en que no se es nadie si no se ha aparecido en "Gran hermano".

Es una película muy, muy entretenida, con una gran narrativa, muy emocionante. Pero sobre todo es una película de esas que le llenan al espectador el corazón de alegría y de esperanza. Vayan a verla. Da igual si son ustedes ateos, si creen que el cristianismo es lo peor que ha pasado en el planeta, si piensan que a los curas había que "colgarlos a todos". Reparen en que en todas partes cuecen habas, que gente buena y gente mala abunda por doquier, que cualquier construcción humana es imperfecta justamente por ser humana, pero que aún así, el brillo de la bondad puede surgir en cualquier parte. Les hará sentir bien, les hará recuperar la esperanza en el género humano aunque sólo sea por un ratito.

Recomendada a los que creen que el cinismo es un peñazo.
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