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Autor: malabesta
Fecha: 10/05/2008.
Speed Racer
Digerido por malabesta Aunque las secuelas de "Matrix" suponen un fiasco innegable, parece igualmente evidente que los Wachowsky tienen bastante talento para lo que hacen. "Speed Racer" está llena de problemas: visualmente puede llegar a ser insoportable, entiende mal el concepto de entretenimiento "para toda la familia", las actuaciones son espantosas y tiene un humor (que suele incluir monerías de un mono) muchas veces ridículo. Y aún así, no es una mala película.
Speed Racer (Emile Hirsch) sólo vive para las carreras. Junto con su padre (John Goodman) y diseñador de su coche Match 5, han terminado una gran temporada, por lo que atraen la atención de las grandes patrocinadoras. Al rechazar el contrato de Royalton Industrias, que amaña las carreras para aprovechar su influencia sobre el mercado automovilístico, su presidente (Roger Allam) se convierte en el enemigo jurado de Speed, lo que a su vez coloca a éste en el bando de Racer X (Matthew Fox), que intenta combatir la organización mafiosa detrás de la Royalton.
"SpeedRacer" resulta novedosa sin duda por su tratamiento visual, una especie de recreación de la bidimensionalidad y el "a todo color" propios de los dibujos animados, que se hace evidente sobre todo en el manejo de los fondos (que llegan a recordar al "rodillo" de Hanna-Barbera típico de las escenas de en las que sus protagonistas corren), en las ocurrentes transiciones entre escenas, siempre a través de vistosas cortinillas que se integran con elementos activos de la película, como por ejemplo, el torso de un comentarista deportivo que al desplazarse lateralmente por la pantalla da paso a una nueva escena, e incluso en el uso de técnicas propias del cómic, como las líneas cinéticas.
Pero tanto fuego artificial no sirve para justificar una película, e incluso se cobra cierto peaje. Ver "Speed Racer" resulta extenuante, y después de tanto flash y colorín uno sale del cine deseando ir al oculista a ver si le han aumentado las dioptrías. Además, el principal elemento del guión son las particulares carreras de coches, bastante espectaculares de por sí y que aderezadas con el estilo propio de la producción, cuya artificiosidad va in crescendo a lo largo del metraje, llegan a resultar totalmente incomprensibles, al encontrarse el espectador totalmente saturado ya, y todo desemboca en un final tan absolutamente psicodélico -en lo visual- que deja al público con la sensación de haber tocado el monolito de "2001" (o de haber chupado algo indebido en el cartón de las palomitas, los más prosaicos).
Además "Speed Racer" tiene un serio problema de ritmo. Todo el tiempo invertido en las infinitas carreras hace que haya que contar la historia a toda prisa, así que no son pocos los momentos en los que pasan tantas cosas en una transición entre escenas que uno tiene más la sensación de estar viendo un tráiler que una película.
Del reparto, decir que entre Emile Hirsch, Christina Ricci y el mono Chim Chim, Emile y Christina están empatados y el mono no es el peor actor. A a juego con el aspecto de la película, sus actuaciones son muy sobrecargadas y artificiales, propias más de un anuncio de galletas que del cine. Los personajes femeninos son meros adornos, tanto el de Ricci como el de Sarandon -que con todo su bagaje de conciencia política- no es más que un florero y una insulsa mater amatisima. Probablemente el mejor de todos ellos sea John Goodman, porque su papel consiste en estar orgulloso de su hijo y nadie pone cara de estar orgulloso como Goodman.
En fin, entretenimiento olvidable, salvo por sus secuelas en la retina. Recomendada para los que todavía se tuercen a derecha e izquierda cuando juegan a algún videojuego de coches.
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