Ficha

País

USA, Francia

Año

2009

Título original

Whatever works

Duración

92min

Dirección

Woody Allen

Guión

Woody Allen

Reparto

Larry David, Evan Rachel Wood, Patricia Clarkson, Henry Cavill

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Crítica de Si la cosa funciona
Autor: bronte
Fecha: 18/10/2009.
Póster Si la cosa funciona

Si la cosa funciona

Digerido por bronte

Por qué no funcionan ya las películas de Woody Allen es algo que tiene que ver con que él es más viejo, nosotros también, son otros tiempos y esa imagen de NYC empieza a resultar algo apolillada, más propia de los setenta que del siglo XXI. Y digo de los setenta por esa visión dual, división entre los revolucionarios y los reaccionarios que ya a estas alturas, es totalmente turbia e indelimitable. Allen es incapaz de percibir el caos social en el que vivimos inmersos hace tiempo (y más que en ningún otro sitio en USA) y prefiere seguir categorizando según estructuras ya inexistentes en la calle, para sentirse seguro e intentar dotar de seguridad su mensaje. Compruebo además que mi intuición es totalmente correcta porque el guión es de los setenta. Tanto se nota.

Aunque "Si la cosa funciona" pasa por un divertimento sobre las relaciones propio de Allen, con la sempiterna idea subyacente de que nunca se sabe dónde se va a encontrar el amor y que la vida es entrópica y confusa e impredecible e inaprehensible (pero sin grandes virtuosidades de escritor, sino más bien apoyándose en el vaudeville), el abismo vital, en resumen, no deja de revelar en el fondo una estructura ideológica tan estereotipada como cansina. Los sureños son unos catetos, supersticiosos, incapaces de conducir sus vidas razonadamente y todas aquellas posturas con las que Allen no comulga son fruto de la ignorancia. Afortunadamente ahí está la gran urbe, acusada de contemporánea reencarnación de Sodoma y Gomorra que sin embargo, a final de cuentas funciona como liberadora de unos personajes reprimidos que vivían una vida que por "acostumbrada" no era en absoluto la que deseaban en conciencia, sino la imposición de una sociedad caduca y pestilente de la que los profetas de lo que "debe ser" nos van a librar. Y viva la madre superiora.

Si bien ese es el sustrato del filme, la estructura es más bien una actualización de "Pigmalión" de Shaw, aunque al final la cosa acabe no en "happy ending" al estilo clásico, sino "happy ending" al estilo "groovy" que tanto busca Allen. Por encima de ello, si no fuera porque el papel protagonista masculino fue escrito en principio para Zero Mostel, yo hubiera jurado que fue escrito para Larry David, porque las concomitancias entre su personaje y el que interpreta en su propia serie "Curb your enthusiasm", son bastante notorias. O eso, o que los judíos colaboran en gran medida a perpetuar el estereotipo de gruñones y al parecer con bastante comodidad, lo cual es llamativo teniendo en cuenta lo muchísimo que luchan otros grupos por justamente romper el estereotipo. En resumiendo, los que hayan visto la serie de David, no se verán sorprendidos por su versatilidad interpretativa en "Si la cosa funciona". Tampoco se verán sorprendidos por ningún otro actor en el reparto.

Entre los fotogramas de esta película nos encontraremos lo de siempre, porque en el fondo, Allen es un pijo de manual: profesores de universidad, artistas, actores, etc., etc., todo un mundo de postureo muy alejado de la problemática del mundo pedestre, del que sin embargo Allen parece creer estar muy al día vista la facilidad y el donaire con el que satiriza y desautoriza las formas de vida alejadas del new yorker style. Además de ello, utiliza el tópico de la chica guapa y tonta, que no sé yo si a estas alturas no resulta demasiado políticamente incorrecto (en los setenta aún colaba) y que ya hemos visto en otras películas, y que en todo caso tampoco le ha dado para tan grandes chistes. En general la película no tiene grandes chistes, más que la repetición recurrente de intentar exprimir al máximo los estereotipos, dudo que con mucho éxito.

Aunque se deja ver sin problemas, se coloca en el grupo de las películas prescindibles de Allen, que a estas alturas ya empieza a hacer más daño a Nueva York que otra cosa. Si todos los new yorkers fueran tan repelentes como los protagonistas "hipsters"" de sus películas, la experiencia sería insoportable. En resumen, si la cosa funciona liénse con quien les parezca bien independientemente de lo que la sociedad espera de ustedes. También quiero decir que finalmente va a haber que acabar con el doblaje en este país, porque es obvio y evidente que ya no hay dobladores profesionales. La pena de muerte en España nunca se ha llamado "castigo capital", sino "pena capital", un conocimiento al alcance de cualquiera pero que inexplicablemente los traductores de este guión desconocen, quizás por haber vivido en el Congo Belga toda su vida. Si es así, que doblen al francés, por favor, y que dejen de machacarnos a nosotros el idioma.

Recomendada para gente muy en contacto consigo misma y con filosofías molonas.
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