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Autor: malabesta
Fecha: 29/06/2008.
Rivales
Digerido por malabesta No cometan mi error; antes de ir a ver "Rivales", recuerde el alma dormida que Fernando Colomo también estuvo detrás de "El caballero del dragón".
"Rivales" es como "Little Miss Sunshine", pero sin un buen guión, con demasiados personajes, sin gracia, sin una crítica social seria y rodada en otro país. Eso sí, hay una furgoneta. Con la excusa de la final del campeonato infantil de fútbol, que se juega en Sevilla entre el Deportivo Madrileño y el Atlético Barcelonés, los chavales y sus padres viajan al Sur con sus problemas, inseguridades, amoríos y demás; aunque son demasiados para nombrarlos a todos, así por tiempo destaca Guillermo (Ernesto Alterio), representante de una empresa de cavas catalanes en Madrid, fracasado, divorciado y con piedras en el riñón, Rosa (Rosa María Sardà) catalanista de pro cuyo nieto acaba de conocer el amor y Xavier (Santi Millán), un inseguro empresario barcelonés -y jefe de Guillermo- que acaba de empezar una relación con Maribel (Goya Toledo), una azafata hiperactiva con estallidos de violencia.
Aunque de alguna manera parece que la película pretende hacer algún tipo de comentario social, les juro que a mí se me ha escapado. Y eso que al final de la película, Rosa María Sardà le cuenta un chiste a los espectadores mirando directamente a la cámara, una coda incomprensible que coge al publico cuando ya estaba en fuera de juego. Es cierto que hay mucho catalanista por ahí, mucho taxista que escucha la Cope y demás, pero más tratado como un gag fácil que con alguna intención.
Para levantar un guión tan nefasto como el de Inés París (que ya nos regaló "Miguel y William") y Joaquín Oristrell es necesario un director con un talento para la comedia impresionante, y Fernando Colomo no lo es. Es que no lo arregla ni Goya Toledo desnuda, y ni eso. Aunque desde esta página siempre nos hemos mostrado en contra de estas escenas gratuitas, la verdad es que muchas veces es lo único bueno que le ve uno al cine español.
El abundante reparto está bastante desaprovechado, gracias sin duda a la vacuidad del guión, que define a los personajes con tres rasgos de personalidad y cuatro ticks que los actores repiten a lo largo del metraje. Destacar a Ernesto Alterio, que aunque ya empieza a repetir un poco su personaje de fracasado con dicción dificultosa, lo borda y Santi Millán (sí señores), irreconocible tanto en el aspecto físico -se le ve la cara- como en el profesional.
En fin, una fallida comedia, recomendada para los que no dan pie con bola.
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