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Autor: bronte
Fecha: 08/11/2008.
Red de mentiras
Digerido por bronte Ya empieza a resultarme más que pesado ir a ver películas de Ridley Scott. Son todas iguales. Un remedo del trabajo de su hermano, Tony, pero con un barniz intelectual que las hace profundamente menos interesantes, y encima siempre con ese ritmo sincopado, esos colores degradados, esos personajes que nunca llegan a ningún clímax. En esta ocasión además, se le ha ido la mano, y esto es como "Spy game", pero en muy muy aburrido. Aquí Brad Pitt es Leonardo DiCaprio, pero como Ridley es más de alta alcurnia, en vez de ponernos a un macizo como Dios manda, le oscurece los ojos y le tiñe el pelo y lo presenta como a un despojo. Robert Redford es Russell Crowe, otro hombretón de pelo en pecho, pero una vez más, para que se vea que Ridley no es un comercialoide de tres al cuarto le hace engordar veinte kilos y le pone un peinado a lo Manolito que causa espanto. ¿Para qué? ¿Para indicarnos que la guerra está dirigida por gordos que no mueven el culo en sus despachos mientras hombres de verdad, hombres de carne y hueso mueren cada día? De verdad, eso ya lo sabemos. Sáquenos a Russell guapo, por favor.
La trama es harto aburrida. Va de espías, espías en Jordania, con lo cual para el espectador español, o sea, yo, es fácil perderse con los nombres. Necesitábamos en este tipo de producción un mecanismo como el de los best-sellers para poder identificar a la gente. Cada nombre debería ir acompañado de un vocativo. O sea, en vez de decir Alí, que dijeran "Alí, el que fuma en pipa" y así una se iba aclarando. Pero para que no se diga, va de un espía americano en Jordania, ocupado en buscar terroristas, y dirigido desde Langley por su jefe, que siempre habla por el manos-libres y que sigue todos sus pasos desde una cámara en el aire. Desde un avión, creo. El espía en Jordania contacta con el jefe de policía allí, pero como en esta película todo el mundo parece terrorista, bien cuesta distinguir si el policía éste es bueno o es malo. Hay mucha escena así de Leonardo hablando en árabe intentando mezclarse con el paisanaje, algunas explosiones, mucho zoco, y ya para rematarla nos introducen una historia de amor con una chica muy mona, pero innegablemente con cara de pan, que de verdad, sobra. Sobra mucho. Claro que es el momento que Ridley aprovecha para decir cuatro cosas sobre Irak.
Para mí gusto la película es aterradoramente uniforme, no hay desarrollo real ni de la trama ni de los personajes, la peripecia del espionaje carece de emoción, el espectador pronto desengancha de lo que le pase a esta gente tan falta de épica, la imagen parece copiada, insisto, de los trabajos de Tony; Ridley no acaba de dar el pego con recursos como el espionaje aereo, y encima tiene un final precipitado, poco verosimil, no se sabe bien de dónde sale todo aquello y la decisión última de Leonardo DiCaprio está usada ad nauseam. Además, dura más de dos horas. Formulaica con desesperación.Copia de otras muchísimas películas, pero habiendo hecho la mezcla muy deficientemente. A la gente le está gustando, pero a los críticos nos parece un rollo. Quién me iba a decir que esta película me volvería a colocar en el mainstream. En serio: se pierde el interés muy rápidamente. Lo único que llama realmente la atención es lo bien conseguido que está el color de los ojos de DiCaprio.
Recomendada para ópticos.
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