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Autor: bronte
Fecha: 04/02/2008.
Pozos de ambición
Digerido por bronte Ante todo, quejarme amargamente por el título en español. ¿En qué piensa esta gente? ¿Tan difícil era traducir el nombre como "Habrá sangre"? "Pozos de ambición" parece una secuela de "Dallas". En serio. En este país hay mucha gente que cobra mucho dinero sin merecérselo. Seguidamente aclarar que yo fui esa persona a la que no le gustó "Magnolia". Así que será inútil acusarme de mayor o menor simpatía por Paul Thomas Anderson, el director, cuando digo que hay que ver "Pozos de ambición". Hay que verla.
"Pozos de ambición" es una obra de arte. Y si esta película no se lleva por los menos los Oscar de mejor película y mejor director, mi irá se sentirá en toda mi casa. Basada en "Oil!" una novela de Upton Sinclair, autor muy conocido en los Estados Unidos, "Pozos de ambición" recrea un período fascinante de la historia occidental: el primer tercio de siglo en USA, fundamentalmente en el Oeste con la gran explosión industrial, social, económica y de todo tipo que vivió esta zona del mundo. En pocos años pasaron de ser la selva a ser una potencia. De hecho, aún hoy en día, si los estados de USA fueran países, California sería la primera potencia mundial en todos los sentidos. Es un momento de transición en el que las grandes novelas, las grandes historias logran captar esos abismos, esos precipicios que aparecen en el comportamiento humano cuando todo se está recolocando.
El filme de Andeson retrata de manera magistral esas desintonías, esos chirridos de una maquinaria que se autorecompone. Las piezas son la codicia y el afán de poder (que posiblemente sea la misma cosa), explicitadas en dos mundos opuestos pero más que complementarios en este filme. Por un lado somos testigos de la vida de Daniel Plainview, que de ser un buscador de plata se convierte en un lapso de 30 años en un magnate del petróleo y la de Eli Sunday, creador de su propia Iglesia y obsesionado con ser un guía espiritual/fanático para toda la comunidad.
Si algo se le puede reprochar a la película es que la conjunción de esos dos mundos no llegue más allá que al hecho de describir magistralmente un momento, una coyuntura, y que no se convierta en un mensaje articulado universal, cosa que no llega a hacer y por lo que algún espectador puede sentir que ambas historias están yuxtapuestas que no interconectadas. Pero aparte de ese pequeño detalle (obras maestras hay muy pocas), "Pozos de ambición" es una experiencia para los sentidos del cinéfilo empedernido. Desde un genial prólogo, sin diálogo, en el que se sientan las bases biográficas de Plainview, hasta numerosísimas imágenes para el recuerdo (geniales algunos picados y contrapicados), hermosas en su plenitud, apoyadas en analogías y largos planos. Hacía tiempo que no veíamos una película de autor, pero de las de verdad, sin snobismos, ni cursilerías.
Como también lo es la interpretación. Paul Dano, sin llegar a la perfección sorprende con un papel adulto después de verle siempre como adolescente, incluida su memorable interpretación en "Little Miss Sunshine". De seguir así, se convertirá en un actor excelente que dará mucho que hablar. Pero si alguien brilla de manera espectacular, ése es Daniel Day-Lewis, que despliega el mismo grado de histrionismo que en la nefanda "Gangs of New York" y que sin embargo aquí, se convierte en todo un recital cuasi divino de interpretación. Glorioso.
"Pozos de ambición" es una película de sensaciones que consigue ese efecto ciñéndose a una historia muy convencional, lo cual es de un mérito inconmensurable hoy en día. Recomendadísima. Recomendada para los amantes del cine más que bueno.
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