Ficha

País

USA

Año

2010

Título original

Book of Eli

Duración

118min

Dirección

Albert Hughes, Allen Hughes

Guión

Gary Whitta

Reparto

Denzel Washington, Mila Kunis, Gary Oldman, Michael Gambon, Jennifer Beals, Ray Stevenson, Frances de la Tour

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Crítica de El libro de Eli
Autor: bronte
Fecha: 19/03/2010.
Póster El libro de Eli

El libro de Eli

Digerido por bronte

A estas alturas, lo malo de tener algún tipo de conocimiento sobre el pasado es que ya no se entiende el presente. Esto que parece paradójico, no lo es tanto. Abolido el estudio de la historia en Occidente, la cultura está en manos de elementos que sólo conocen el presente más inmediato y que combinan los restos de lo que fue, de manera arbitraria o estética, generando unos significados quizás sólo entendibles para ellos, pero no desde luego para aquel que conoce el que fue el auténtico significado de todos ellos. Así de esta manera, todas estas narraciones distópicas, ambientadas en un futuro lejano o no tanto, en las que los personajes no saben lo que significa una cruz o la concha de Shell, hablan en realidad de nuestro presente. Hablan de una cultura gestionada en un presente que ya no tiene pasado, prácticamente nacido de la nada.

El cine norteamericano se está aficionando a ese método de génesis de manera altamente alarmante.Todas estas metáforas medio religiosas, medio políticas, medio espirituales, medio new-age, pese a estar conformadas por una sobresaturación de símbolos, en realidad no quieren decir nada, pero nada de nada. Nada más allá de lo evidentísimo y literal. En "El libro de Eli", el mensaje no va más allá de una frase pronunciada por Denzel Washington, algo así como "Haz por el prójimo más de lo que harías por ti mismo". Se supone que de eso va la película, pero es mentira. No hemos visto en ningún momento ningún espíritu de sacrificio ni de hermandad. No hemos visto la fraternidad por la que supuestamente lucha Eli. No hemos visto nada más allá de algunas decentes escenas de lucha marcial.

Eli es un hombre que recorre unos Estados Unidos destrozados por una guerra que ha abierto un boquete en el cielo y a raíz del cual todo está abrasado por el sol. El que haya habido una guerra como premisa inicial se le supone a toda narración de este género, pero como en todo lo demás, la película no va más allá. Ha habido una guerra, bien, excusa para empezar, no le demos más vueltas. A partir de entonces, una ensalada de clásicos que el guionista no ha acabado de entender del todo. En primer lugar la estética "Mad Max", lamentablemente pasada por Bershka, sobre todo en el caso Mila Kunis, cuya participación en el filme, en todas sus dimensiones, es de juzgado de guardia, y no me detendré más en este punto. Todos los personajes con sus "steampunk goggles", usadas de una manera miserablemente poco imaginativa, y sus miles de capas de ropa, como siguiendo en el último catálogo de moda "grunge".

Un poco más adelante, aparece ante nuestros ojos "El último hombre vivo" con su Mathias particular, y la idea de que el progreso es lo que ha destruido el mundo. Y a la vuelta de la esquina "Farenheit 451", todo ello sin gracia alguna. Les advierto ahora de que Eli posee un libro que tiene que poner a buen recaudo para que no caiga en las manos equivocadas. El guionista tiene algunos conocimientos religiosos, tales como que la fe es algo de creer sin ver y juega con la "visión" de una manera rudimentaria haciendo que la sorpresa final que ahora tienen que tener todas las películas por decreto gubernamental, ni sea sorpresa ni sea nada de nada. Y luce una coherencia endeble haciendo que una sociedad salvaje e iletrada maneje conceptos de la complejidad del "símbolo" (¿acaso no somos nosotros los "homo simbolicus"?), pero que en 30 años haya sido capaz de olvidar el significado del símbolo de la cruz.

El otro punto triste de la película es esa moralina barata sobre que la religión puede ser utilizada para el mayor bien o para el más profundo mal. El guión pasa de la homilía del domingo al opio del pueblo sin ningún tipo de reparo y de paso le da la oportunidad a Gary Oldman para que se despeine un poco haciendo lo que mejor sabe hacer. También se mete indisimuladamente con Bush, al que visualmente culpa de la destrucción del mundo e intenta hacer las paces con el mundo musulmán con neones parvularios.

Me ha parecido de una simpleza agotadora y no creo que ni su etiqueta de western post-apocalíptico pueda salvar una película que no es más que el escaparate de en lo que se está convirtiendo nuestra cultura. Superficialidad basada en una estética de plástico sin ningún tipo de ética detrás ni desde luego ninguna intención de tenerla. Para que vean lo leído y escribido que es el guionista, aunque Eli es el personaje de Denzel Washington, también es la palabra aramea para Dios, "Eli, Eli, lama asabtani", "Eli, Eli, por qué me has abandonado". Qué gran hallazgo estilístico el de Gary Whitta.

Recomendada para gente que necesite dejar la mente en blanco durante un rato.
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