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Autor: malabesta
Fecha: 02/12/2007.
Hitman
Digerido por malabesta El Agente 47, protagonista de “Hitman”, es un asesino despiadado, preciso, silencioso, frío, infalible, carente de sentimientos y entrenado desde su más tierna infancia con un único objetivo, la única cosa que sabe hacer y la única que hace bien: matar. Tampoco tiene sentido del humor. Y aún así, resulta más apetecible encontrarse con él en la vida real que tener que ver la película.
47 (Timothy Olyphant) es miembro de una supersecreta, omnipresente, poderosa y chiripitifláutica red de asesinos entrenados por la Iglesia, cuya última misión es asesinar el nuevo presidente ruso. Por algún extraño motivo, que ni el Agente 47, ni el público ni sus señoras madres logran entender, la cosa sale mal, y el protagonista ha de acabar con la única testigo del asunto: Nika (Olga Kurylenko), una mujer de vida alegre y ropero escueto.
Parece ser que “Hitman” tuvo problemas de rodaje, que terminaron con las posaderas de Xavier Gens -el director- en la fría calle, y con algún otro rodando escenas extra para tapar agujeros (y para sonrojo de muchos, reciclando planos que se repiten en la película). Quizá por esto, o simplemente quizá sea un caso de incompetencia general, la historia no tiene ni pies ni cabeza. La película, a nivel visual es mediocre, las escenas de acción son del montón, quizá un poco más rojas, las actuaciones son marmóleas en su mayor parte, la banda sonora es de un estridente estándar... pero el guión, el guión es para ponerle un pleito.
No es una cuestión de que los personajes sean planos o artificiales, o la trama sea increíble o esté cogida por los pelos. Es que, llanamente, no tiene sentido. Empieza con el protagonista siendo traicionado por los suyos, y de la misteriosa organización no se sabe nunca nada más. Luego 47 ha de encontrar a Nika, sólo cuenta con una foto de ella, pero en lo que se pasa de un plano a otro aparece aporreando su puerta. Por ahí aparece la CIA sin saberse cómo, para luego desaparecer de forma igualmente misteriosa. En fin, un auténtico despropósito.
Personalmente, nunca entenderé el ascenso de Timothy Olyphant a unos papeles de cierto caché (como éste o el de antagonista de “La jungla 4.0”); no tiene un atractivo especial, su carisma es escaso -tanto para hacer de bueno como de malo- y desde luego para instigar alguna emoción en el respetable tendría que pasar las uñas por una pizarra. Olga Kurylenko no puede superar el maltrato de su papel, y algo deja ver en “Hitman” (aparte de su anatomía) que hace necesaria alguna película seria para comprobar su talento. Por ahí aparecen también Dougray Scott y Robert Knepper, este último en un papel que no le hace justicia, siendo como es probablemente el mejor villano de todo el Hollywood actual.
En fin, una decepción continua, sólo recomendada para aquellos que todavía necesiten ir al cine para ver a una mujer ligera de ropa.
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