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Autor: bronte
Fecha: 21/02/2008.
La guerra de Charlie Wilson
Digerido por bronte ¿Qué hay detrás de "La guerra de Charlie Wilson"? No se engañen a sí mismos. Déjense de finas ironías, inteligentes análisis, atrevidos juicios... "La guerra de Charlie Wilson" es el acto de reafirmación más potente con el que Hollywood nos ha regalado en los últimos años. ¿Empiezan a estar hartos los americanos de batirse el cobre por todo el planeta y ser tratados como los malos de la película? Puede ser. Desde luego esta película grita a los cuatro vientos: "Eh, nos podemos equivocar, pero somos lo mejor que vais a encontrar ahí fuera por mucho que busquéis".
La nueva película de Mike Nichols aborda uno de los últimos hitos de la historia: la caída del imperio soviético. O al menos de uno de los resortes que facilitó su caída. Porque, y esto ya parece que no se estudia en las escuelas, en la guerra fría estábamos todos, y Europa, también España, se encontraba resguardada bajo el paraguas militar (americano) conocido como la OTAN, en caso de al otro bloque se le ocurriera meter mano por estos andurriales. Así que parece que para todo el mundo occidental era de importancia mucha la desaparición de la URSS. Como todos sabemos, fue fundamentalmente la presión americana (con alguna ayudita de Israel y tal) la que materializó la cosa.
El capítulo que se muestra en "La guerra de Charlie Wilson" es aquel en el que un congresista de segunda, mujeriego y fiestero, consigue como quien no quiere la cosa un presupuesto millonario para apoyar a los muyahidines en contra de la ocupación soviética de Afganistán, así por lo bajinis y sin llamar mucho la atención. La derrota en este territorio fue un duro golpe para la potencia de las Republicas Socialistas Soviéticas, pasando luego lo que pasó y que ya todos sabemos.
El filme cuenta la increíble historia de lo fácil que resulta mover a veces los hilos cuando la oportunidad y la determinación juegan en la misma liga. Azuzado por una rica tejana más que involucrada en política, Charlie Wilson conoce de primera mano la terrible situación de los refugiados, y sumándose al dúo un agente de la CIA soberbiamente interpretado por Philip Seymour Hoffman (excelente su trabajo de voz), consiguen entre los tres poner en funcionamiento todo lo necesario para armar a los afganos para librarse de los soviéticos. Aaron Sorkin, el guionista, y que algo sabe de política (no en vano es el creador de "El ala oeste de la Casablanca"), construye un buen guión, que sin embargo sufre de demasiados altibajos, compartida totalmente la responsabilidad por la dirección de Mike Nichols. Éste, tan preocupado en hacer una comedia blanca, acaba quitando toda la gracia al asunto, porque no nos engañemos. En esta película todo el mundo es bueno. Menos los soviéticos.
Siento Tom Hanks el protagonista, está claro que todos los pecadillos de Charlie Wilson pasan enseguida a segundo plano para mostrarnos a un genuino héroe americano, convencido de que puede ayudar a traer la libertad al mundo (y todo aquel que alguna vez haya hablado con un americano sabe que esta intención es genuina en ellos), y Julia Roberts parece un monigote. Tengo que decirlo así de concisamente, porque para qué darle más vueltas. Le queda el estilismo de pena, y consigue hacer un personaje tan cautivador como el suyo, realmente repelente. Apúntense por ahí la escena de vodevil con las dos puertas del despacho de Wilson. Lo más destacable de todo el conjunto.
Una película fallida, y es una pena, porque ahora más que nunca se necesitan poner las cosas en su sitio, que a este paso va a resultar Hitler era un santo y Churchill un hijo de Satanás. Pero claro, con un poco más de pulso. Decir la verdad no tiene que pasar por endulzarla, como pidiendo permiso. Recomendada para todos aquellos que no creen que destripar conferencias en las universidades sea un acto antifascista.
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