Ficha

País

UK, USA

Año

2010

Título original

Clash of the Titans

Duración

118min

Dirección

Louis Leterrier

Guión

Travis Beacham, Phil Hay

Reparto

Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Jason Flemyng, Gemma Arterton, Alexa Davalos

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Crítica de Furia de titanes
Autor: bronte
Fecha: 01/04/2010.
Póster Furia de titanes

Furia de titanes

Digerido por bronte

No es que a mí la original me entusiasmara. No más allá de lo que la hace entrañable, los efectos especiales de Harryhausen, y el motivo por el que la película es básicamente conocida. Cuando salí de la sala pensé en el el apocalipsis que conllevó la llegada de los héroes de los ochenta y repasando la Imdb veo que, coincidentemente, una de las frases de Ray Harryhausen se refiere a su retirada del cine por la llegada de los nuevos héroes, aquellos que lo arreglaban todo con sus puños. Y les aseguro que al acabar de ver esta película añoré aquellos héroes testoterónicos y me pregunté, con amargura, hacia dónde vamos.

Con parecerla la "Furia de titanes" de 1981 bastante pesadita, desde luego, es otra cosa. El guión es otra cosa. Para empezar nos consta que el guionista sí que efectivamente había acudido a las fuentes de la mitología griega, cosa que es muy dudable en esta ocasión. Pero tampoco reprochable ya que la película deja bien claro que es una versión de la otra película, que a su vez era un re-mix de varios mitos. Pero vamos, nada tan escandaloso en cuanto a la puridad del tema. Yo no sé, no sé. No sé si aceptar la premisa inicial de esta película como una evolución inevitable del contenido narrativo o si pensar definitivamente que esto se va todo por la barranquilla.

En la historia original, siguiendo el mito, efectivamente Perseo es hijo bastardo de Zeus (recuerden la famosa lluvia de oro). En esta nueva versión nos encontramos con lo mismo, pero resulta que es un hijo que reniega de su padre y de los dioses. Y aún más: esta película va de una guerra entre los humanos y los dioses (o eso se dice al principio)... Vamos, que los humanos se hartan de los dioses y les plantan cara. Y se guardan un as en la manga porque resulta que "con sus plegarias, los hombres dan pábulo a los dioses". Vaya, que si no les rezaran, no existirían. Los creadores del mundo no existirían. Esto es un poco como el hada que muere que cada vez que un niño deja de creer en ellas de "Peter Pan", pero metido con calzador en el género épico, y bajo mi humilde opinión, con un criterio nefasto. En semejante berenjenal venirse arriba con el opio del pueblo me parece de una patosidad extrema, pero tampoco es de mayor importancia teniendo en cuenta que el guión, así con palabras en caracteres latinos, debe ocupar unas diez páginas. Todas las palabrejas de poca entidad y de poco interés, les advierto también. Si tienen interés en la historia, les recomiendo que lo pierdan. Tiene un punto A, un punto B y unos dos centímetros de distancia entre ambos.

A nuestros padres "Rambo" les parecería la hecatombe. Yo les aseguro que en "Rambo" hay tres millones de veces más historia, cinco millones de veces más caracterización psicológica y 300 trillones de veces más entretenimiento que en esta "Furia de titanes" y en general en este cine supeditado, sometido, sojuzgado a la infografía. No es ya sólo que toda la película sean idas y venidas y saltos y monstruos de gran tamaño cruzando la pantalla. Es que además, no sé por qué en producciones de este estilo todo es siempre color gris oscuro y en general no se ve nada. Me entristece que arrebaten a los mitos justamente su cualidad mítica, y en este caso me incomoda que la hayan sustituido por un topos tan contemporáneo como el del materialismo, y encima con tan poca destreza.

Claro que, nada comparable a lo catastrófico del casting, que llama la atención como pocas veces se ha visto en el cine. Pongamos que Sam Worthington es un chico muy apañado, muy guapetón y su agente está sudando la camiseta. Vale, aceptado. ¿Pero qué ha pasado con el resto del reparto masculino? Liam Neeson, aporta esa gota de humanidad que él se cree que aporta a todos los filmes, erróneamente, y Ralph Fiennes se nos pone en plan shakespeareano en semejante pastiche, con el ridículo consiguiente. ¿Pero y el resto de la expedición? No son hombres, son niñas. Les digo de verdad que yo en mi vida vi hombres más jóvenes, con las pestañas más largas y la apostura más endeble. La cosa pierde toda la seriedad y hace parecer a Worthington el último semental vivo en el planeta Tierra. Acompañado de otros dos que sí que ya pueden votar, diría olvidables, si no fuera porque uno de ellos es un alivio cómico de esos que dan grima. Los alivios cómicos no son personajes que dicen chistes. Son personajes cuya idiosincrasia resulta graciosa en la peripecia. Para amigarse, dos personajes orientales (en el original "middle-eastern"), que son muy buenos y también se supone que hacen gracia. Andrómeda, Alexa Davalos, casi no sale, y yo agradecería que dejara el cine, e Ío, Gemma Arterton... En fin, qué miedo me da que tenga el mismo agente que Worthington. Sale muy bien las fotos. Y por cierto, estoy segura de que mucho se quedó en la sala de montaje porque el personaje de Hans Matheson ha sido claramente mutilado. Y eso se lo digo sin haber leído el guión o lo que eso fuera.

Conste que empecé a ver esta película con toda la la ilusión del mundo, pero ésta es de esas películas que le quitan la ilusión hasta al más pintado. Yo no sé si le gustara a alguien. Acaso a los niños pequeños. O a los gatos, que parecen disfrutar mucho con cosas que se mueven. Qué gran ocasión perdida. Que grandes efectos, tan hábiles, si hubiera habido buenas ideas detrás. No creo yo que Harryhausen agradezca mucho el homenaje al búho mecánico.

Recomendada para gente que reniega de la cultura clásica.
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