Ficha

País

Francia

Año

2004

Título original

L'equipier

Duración

104min

Dirección

Philippe Lioret

Guión

Philippe Lioret, Emmanuel Courcol, Christian Sinniger.

Reparto

Sandrine Bonnaire, Philippe Torreton, Grégori Derangère, Émilie Dequenne, Anne Consigny, Martine Sarcey

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Crítica de El extraño
Autor: bronte
Fecha: 05/08/2007.
Póster El extraño

El extraño

Digerido por bronte

"El extraño" trata el terrible tema de la xenofobia. Un no bretón llega a Bretaña y todos los bretones se dedican a hacerle la vida imposible. ¿Por qué? Porque no es bretón. ¿Y qué hacen los bretones haciéndole la vida imposible a un recién llegado no bretón cuando ellos han ocupado el planeta entero copando todas las plazas de profesores de francés que en el mundo hay? Pues vayan ustedes a saber. Si pueden sacar algo en limpio de esta película, y en especial de esta crítica, es recordar el hecho de que el próximo profesor de francés que conozcan, probablemente será bretón, y según esta cinta, hará lo imposible por hacerle sentir mal si usted no lo es.

La excusa a tan peregrina y nociva conducta la tiene el espectador en que "El extraño" está ambientada en los años sesenta. Y ahí encaja un poco más eso de que los franceses se pusieran aún un poco farrucos con el tema de la puridad sanguínea, porque lo que es ahora, sería realmente ridículo. En Bretaña aún pueden sacar algo de pecho con eso de la ortodoxia racial, pero todo lo que es la costa mediterránea... En esta película, nos encontramos con la historia de un pueblo en la costa donde tienen un faro. A la pequeña comunidad llega un farero nuevo, que vaya, no es bretón, y el resto de los fareros se ponen de los nervios. Le ningunean, le insultan, le ofenden, le pegan... Pero él aguanta como si fuera Gregory Peck en "Horizontes de grandeza" (que para algo los actores se llaman igual) pero un millón de veces con menos gracia en todos los sentidos.

A lo que voy es que "El extraño" quiere pasar por ser una película que analiza la vida y las dinámicas de las comunidades, pero esto es una estafa porque lo que es realmente es un folletón. Quiere rescatar la figura del hombre íntegro al que todos tratan como a una piltrafa aunque luego nos enteramos de que era más macho que nadie pero que un trauma le hace ir a parar al trasero del mundo. Quiere mostrarnos una comunidad en la que todos son más malos que la quina, pero al final, el que parecía más malo de todos, resulta ser bueno, y hasta le tiende su mano al extranjero del demonio, llegando incluso a salvarle la vida. Qué maravillosos son los buenos salvajes.

Lo peor de todo es que el extranjero macizo también acaba encontrando un interés amoroso en el pueblo perdido de la mano de Dios. Por supuesto, él es muy callado, y ella es muy callada, y además casada como si esto fueran "Los puentes de Madison", entre callamiento y callamiento, a bocajarro el espectador se encuentra con que hay una tensión sexual no resuelta entre ellos que pone los pelos de punta, y un poco más adelante, un fornicio en toda regla contra un paredón. Que yo no sé si antes del cine esto de la coyunda arrimada a la pared tenía mucho predicamento, pero visualmente acostumbra a resultar de lo más cursi.

Todo esto que pueden ser claros defectos para el ojo experto, pueden constituir el mayor atractivo para aquel que vaya buscando un remedo de "Lucecita". Para hacer más adulta la cosa, en vez de decir "mi amol" se juega mucho con el salvaje entorno de la costa bretona y hay mucha ola, mucha tormenta, y mucho fenómeno climatológico, además de bicicletas. Una clara metáfora del fuego interior de los personajes que no se aguantan los unos a los otros, o están deseando aguantarse los unos a los otros. Como es un culebrón en toda regla, hasta nacerá una criatura por ahí, y no precisamente de un repollo.

La dirección está a la altura del propósito buscado, aunque con la lentitud a la que nos tienen acostumbrados los franceses, que parece mentira que luego hablen tan deprisa, y las interpretaciones son normalitas, tirando a escasitas, con la presencia de Sandrine Bonnaire, que corresponde a esa categoría tan gala de actrices feuchas con cejas que parecen cepillos de cerdas, que sería interesante saber por qué les atraen tanto estas mujeres. También aparece en este filme Grégori Derangère, que es un macizo así como de andar por casa, atractivo, pero nada del otro jueves, y que se pasa la película como diciendo "¿es a mí?", sin gran ostentación de recursos expresivos, todo sea dicho.

Lo mejor de toda la película, un gato precioso que habita en el faro. Recomendada para amantes del folletón francés del siglo XXI, que nada tiene que ver con el del siglo XIX. Ya quisieran ellos.

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