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Autor: bronte
Fecha: 28/02/2008.
En el punto de mira
Digerido por bronte Entre las muchas dignidades y respetos que el mundo occidental lleva cuatro siglos negándole a España, puede que una de las más incomodadoras sea la del "derecho a la propia imagen". Sí, señoras y señores: los españoles tenemos todo el derecho del mundo a nuestra propia imagen que no es la ni de los mejicanos ni la de los marroquíes (por el momento).A mí me parece muy bien que por ahorrarse unos dinerillos se vayan a rodar la película a Méjico, pero estoy más que segura de que en Méjico habrá gente que se aproxime al aspecto medio ibérico, y también estoy segura de que no será tan difícil encontrar dos o tres figurantes con acento español. Porque vamos, eso de oír en plena Salamanca "Buen día" o "el teatrito", es sangrante. Y las señales de "stop" ponen "alto".
Leerán por ahí que "En el punto de mira" es un nuevo "Rashomon". Bueno, es verdad y no es verdad. Es verdad porque compila ocho puntos de vista de una misma historia. No es verdad por todo lo demás. Ver cómo la misma historia se reinicia ocho veces puede llegar a ser desesperante, y así como a media película, véase, a los tres cuartos de hora, decae un poco el ánimo. Ya al final incluyen la sempiterna persecución de coches, un poco al estilo "Ronin" y ya volvemos a espabilarnos. Como era de prever, entre tanto punto de vista, Dennis Quaid sale poco, y además esta vez no enseña "cacho", pero responde, como es habitual en él. Forest Whitaker está ultrasobreactuado; en todo caso se supone que su inclusión en el casting ha buscado el "efecto calidad", y así se descompone como lo hace y Eduardo Noriega, bien, muy apañado. No llama la atención por lo malo como les suele pasar a los actores españoles que cruzan el charco.
El tema de los puntos de vista, sobre todo tantos, e insertos en un thriller, es una cosa de mucha complicación, así que en cierta manera habrá que felicitar a los recién llegados Pete Travis y Barry Levi, pero que en absoluto suene esta afirmación a rendido cumplido. La película desengancha al espectador con facilidad, y es tal la cantidad de personajes que cuesta entender las relaciones entre ellos. Quizás tampoco quisieron que quedaran muy claras, no se fuera a generar un conflicto diplomático de campanillas. Como ya saben, el filme trata de un atentado en Salamanca contra el Presidente de los Estados Unidos, y yo aún estoy un poco estupefacta con la cuestión sobre la identidad de los terroristas. Pese a tener una estructura algo inusual, repasa todos los clichés del género, con su héroe, y su recorrido típico, que tampoco desvelaré en demasía. Quédense sobre todo con el tema del pueblo de los terroristas, que eso es lo que realmente tiene potencia.
Lavado de imagen "moral" cuando la película más o menos viene diciendo que la reacción (a posteriori) es lo que esperan los terroristas para pretender justificar sus acciones, y cierto tono de impotencia cuando más claramente se asegura que esta guerra no tendrá jamás final. Y pueden que tengan razón. Quizás esta guerra de guerrillas planetaria es la auténtica llegada del final de la historia que anunció Fukuyama (aunque en sentido totalmente inverso).
Lo que tiene muchos reaños es que la película transcurre en España y ni siquiera han hecho una web en español. Para los que esperen el advenimiento de una nueva Agustina de Aragón.
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