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Autor: bronte
Fecha: 17/05/2008.
Como locos... a por el oro
Digerido por bronte Demostrado ya que Matthew McConaughey no es el nuevo Paul Newman, pese a la tabarra que dieron con el tema a mediados de los noventa, el pobre hombre se ha refugiado en el género de las aventuras, serie B. Será por su afición a lucir el torso, con lo cual podríamos apodarle el nuevo Charlton Heston, si no fuera porque una vez más se queda a años luz del modelo. Si quieren comprobar que no somos nosotros solos los que nos damos cuenta de esta fijación por enseñar tetilla, aquí tienen a Matt Damon resaltando la misma problemática. Lo cierto es que lejos quedan producciones como "Tiempo de matar" o "Amistad". Ahora nos centramos en peliculillas con estrellas de segunda como "Sáhara" o ésta misma.
A mí lo que me gusta de estas cintas de Mr. McConaughey es que en general se toman muy poco en serio a sí mismas. Y en determinados géneros, eso es una virtud. En este caso se nos presenta una historia de buscadores de tesoros, que a cachos, está llena de fantasmadas. Pero fantasmadas en plan bien; quiero decir, que no molestan, porque toda la película desprende un tufo a imposible e increíble que pide justamente momentos como esos. Pero claro, las fantasmadas vienen y van y eso no está bien. Sería bastante deseable mantener una tensión fantasmal en todo el metraje y no aflojar de vez en cuando con el consiguiente bostezo del respetable.
Yo suelo estar bastante de acuerdo con el género de los buscadores de tesoros marinos, porque es una de las pocas ocasiones que se tiene para aprender historia de España. Porque claro, todos los barcos hundidos son patrios, y aunque la historia sea rocambolesca a más no poder, como es el caso, que no hay manera de seguir la peripecia de los españoles encallados, pues de algo te enteras, como de que por ejemplo rondando el 1800 alguna reina había por ahí. Se acostumbra a decir en estas películas que la flota española era la mejor del mundo, cierto, que mandamos bastante por el Globo, correcto, y que teníamos oro a punta pala, cosa no del todo incierta, y además, hablan de que los españoles hasta tenían honor y esas cosas. Y como muchos barcos se nos hundieron por las costas americanas, pues van, aprovechan, y se hacen ellos la película.
Aunque hay mucho puñetazo y mucho disparo, prácticamente no muere nadie y si muere, muy de lejos, y no hay mejor indicador para denotar el tipo de producto con el que nos encontramos.
Aunque hay mucho puñetazo y mucho disparo, prácticamente no muere nadie y si muere, muy de lejos, y no hay mejor indicador para denotar el tipo de producto con el que nos encontramos. Golpes de cartón-piedra, chicos guapos en bañador, mucho sol y mucha playa. El guión está carente de gags (pese a que lo intente), aunque jamás se pone serio y al espectador avezado le parecerá un capítulo largo de cualquier serie de televisión de buscadores de tesoros. Yo no se la recomendaría a nadie si sólo les quedara una entrada en su vida, pero si aún así se deciden, vayan preparados para un producto modesto y amigable, más alimenticio que otra cosa.
Recomendada para los piratas que secuestran barcos nacionales.
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