Ficha

País

USA

Año

1986

Título original

The color of money

Duración

119min

Dirección

Martin Scorsese

Guión

Richard Price

Reparto

Paul Newman, Tom Cruise, Mary Elizabeth Mastrantonio , Helen Shaver, John Turturro

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de El color del dinero
Autor: malabesta
Fecha: 18/01/2007.
Póster El color del dinero

El color del dinero

Digerido por malabesta

Libre continuación de "El buscavidas", en "El color del dinero" Scorsese parece que da paso a su película más comercial (con permiso de "Infiltrados"), y por lo tanto la más despreciada por la mayoría de la crítica. Pero aquí somos off-off, qué le vamos a hacer.

Parece ser que Scorsese aceptó el encargo de esta película a cambio de conseguir financiación para "La última tentación de Cristo". Probablemente el hecho de que alguien estuviese detrás tirándole de los pelos sirvió para atar el irrefrenable impulso que tiene para alargar las cosas hasta el infinito. Aunque cierto es que en "El color del dinero" hay momentos un tanto cansinos (generalmente montajes en torno al desarrollo de las partidas) todo queda contenido en unos económicos ciento diez minutos, que se agradece.

Cuenta la película la historia de dos personajes: Eddie (Paul Newman) un antiguo buscavidas que hacía negocio en el billar y Vincent (Tom Cruise) un prometedor novato, prepotente a la par de inocente, en el que Eddie ve su propio reflejo, con unos cuantos años menos. Ambos emprenden un viaje hacia Atlanta, para participar en un torneo y de paso saquear cuantas salas de billar se interpongan; y durante dicho viaje pretende Eddie adiestrar a Vincent tal como habían hecho con él en su momento (y ese momento era durante "El buscavidas"). Aunque podría parecer la típica road movie iniciática en la que un personaje anciano le enseña a otro joven el verdadero sentido de la vida mientras le cambia una rueda al coche, "El color del dinero" rápidamente se despega del cliché y da una visión mucho más interesante del asunto. Y el asunto parece ser el del triunfo.

Tanto en "El buscavidas" como en ésta, se oponen dos visiones del éxito: el hombre que sólo busca el dinero y no duda en engañar para hacerlo y el que busca el triunfo a través de la excelencia. Eddie comienza la película como un buscador de dinero, y Vincent, presa de su ego trata de demostrarle al mundo que es el mejor y quién le pone la pierna encima. A medida que avanza la película, la visión de ambos se mezcla y cambia, mientras uno se purifica mental y corporalmente (al fin y al cabo Scorsese quiso ser cura) el otro comienza a convertirse en un ser amoral. Pero el director, aunque centra su historia sobre Eddie, nunca toma partido. Así, el enfrentamiento final entre Eddie y Vincent nunca concluye, y queda abierto para que el espectador ponga la foto del ganador que más le plazca.

La película tiene esa peculiaridad, muy común en los ochenta, de plantearse en un mundo cerrado, el del billar bola 9, pero que se nos explica y expone perfectamente, de manera rápida y eficaz. Además en este caso, el propio Scorsese lo hace, pues en versión original es el que se encarga de explicar las normas y peculiaridades del juego al principio de la película, a golpe de voz en off. A partir de ahí, sólo queda ver jugar a los protagonistas y que ellos expliquen qué tipo de personajes pululan por ese mundo, quién es el mejor, a quién hay que ganarle, cosas así.

Como suele ser habitual en las películas de Scorsese, al no le preocupa perder su halo de alternativo por usar grandes estrellas, destaca el reparto. Tom Cruise y Paul Newman hacen el papel de sus vidas. No porque sea el mejor, sino porque parece una extensión de sus vidas en aquel momento: el viejo experto curtido y el joven un poco pretencioso que va subiendo escalones. Además, Cruise ya apuntaba maneras, que terminarían por darle un papel en "El último samurai". Destacan también los secundarios, terciarios y demás: John Turturro, Forest Whitaker o Iggy Pop tienen sus papelillos en la peli.

En fin, la aproximación de Scorsese al mundo de los ochenta. Recomendada para todos aquellos que se sientan en la mesa de billar, puñeteros.

Puntuacion