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Autor: malabesta
Fecha: 08/04/2008.
Cashback
Digerido por malabesta Una noche, Ben se descubre insomne tras ser abandonado por el amor de su vida, así que para matar el rato se pone a trabajar en un supermercado, en el que hará nuevas amistades y hasta puede que redescubra el amor. Consigue Ben además la habilidad de parar el tiempo, lo que le permite alargar la película de una hora y cuarenta, que es lo que marca el reloj, a aproximadamente un par de días, que es lo que uno siente en el cuerpo.
Comedia romántica con ínfulas de arte y ensayo, "Cashback" viene a parecerse a "La ciencia del sueño" en el fondo, la forma y la falta que hacía. Llena de la dialéctica emo (soy tan sensible y nadie me entiende) estilo "American beauty", su protagonista encuentra la belleza en sitios allí donde el resto de la humanidad sólo ve residuos orgánicos, y así nos lo hace saber con una voz en off casi omnipresente. Si en muchas películas este recurso resulta innecesario o molesto, en "Cashback" alcanza la cualidad de opresivo.
Originalmente un corto nominado al Oscar, Sean Ellis -director, guionista y productor- se enfrentó a la tarea de convertirlo en un largometraje. ¿Cómo lo consiguió? Añadiendo muchos más cortos por delante y por detrás. Así la película tiene la estructura y coherencia de un festival de anuncios de Audi o BMW, entre los que de vez en cuando se pretende contar una historia. Sería injusto decir que todos estos sketches sobran, pues algunos tienen bastante gracia, pero para nada están integrados en las desventuras de su protagonista -el único elemento común a todods ellos- o da la impresión de que sean parte de un todo.
Perdida entre tanta imagen, la trama principal de "Cashback" no es más que la típica comedia romántica, y la estructura de éstas sigue paso a paso, lo que contrasta mucho con lo supuestamente vanguardista de su planteamiento visual. Otro tanto le pasa a los diálogos; después de que el protagonista se pase horas meditando sobre la muerte, la belleza, el tiempo, el espacio y los palés de papel higiénico, cuando al fin se decide a hablar con otro personaje resulta de todo menos chispeante.
El reparto está encabezado por el (semi) desconocido Sean Biggerstaff, que viene a ser una mezcla entre Elijah Wood y Gael García Bernal, si ambos estuviesen muertos. Lo secundan Emilia Fox y Michelle Ryan (a la que hemos visto recientemente en "Vaya par de productorex"), que tampoco hacen demasiados alardes.
En fin, una comedia convencional pero envuelta en papel de regalo. Recomendada para espectadores con la paciencia larga y el intervalo de atención corto.
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