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Autor: malabesta
Fecha: 01/09/2007.
La carta esférica
Digerido por malabesta No falta quien conjure los males de la taquilla del cine español (que en lo que va de año es bastante lamentable) invocando “La carta esférica”. Mal apaño tiene cuando el primer fin de semana de proyección en algunas sesiones la lista de entidades productoras es mayor que la de espectadores. No es para menos; las adaptaciones de Pérez Reverte casi nunca han estado a la altura de sus libros. Pero desde que él se implica más directamente en las películas, esto ha cambiado. “La carta esférica” le hace justicia al original escrito: es un rollo.
Coy (Carmelo Gómez) es un marino obligado a estar en tierra unos años debido a un problemilla judicial. En una subasta de antigüedades marítimas conoce a Tánger (Aitana Sánchez-Gijón), una empleada del Museo Marítimo que después de hacerse con unas valiosas cartas marítimas se gana la enemistad de Palermo (Enrivo Lo Verso) y Kiskoros (Gonzalo Cunill), otros dos pujadores. Coy la defiende de uno de ellos y agradecida, le cuenta sus intenciones: necesita las cartas y su ayuda para encontrar el pecio del Dei Gloria, un barco hundido frente a las costas de Cádiz.
“La carta esférica”, el libro, es una de las novelas más farragosas de Reverte. Aunque lo que es el gotelé de la trama: la ambientación, el trasfondo histórico y demás está excepcionalmente cuidado, en este libro más que en ningún otro el escritor se empantana en las relaciones personales entre los protagonistas y sus historias de personas humanas. La película arrastra este defecto y le añade los suyos propios.
Uno tiene la impresión de que en la cinta de Imanol Uribe no pasa nada hasta la última media hora. Quitando un par de encontronazos con los antagonistas y algún despelote de Aitana, Coy y sus compañeros no tienen mayor problema, y cuando se encuentran con algún escollo siempre tienen un amigo a mano que lo resuelve por ellos. Los diálogos son muy artificiales, y aunque se huele (y en cierto modo se agradece) el rastro de Reverte en ellos, están muy lejos del “osea, flipas” y “coño joer” habitual, parece que los actores nunca llegan a creérselos.
Dijo Reverte que elegir a los actores para “La carta esférica” había sido complicado, especialmente para el papel de Tánger, pues hay pocas actrices con clase en el panorama actual español. Y tiene su parte de razón al afirmarlo y al escoger a Aitana Sanchez-Gijón, que efectivamente traspira clase hasta por las axilas. Lástima que sus méritos se queden ahí, y su interpretación sea bastante forzada y desde luego nada creíble. Carmelo Gómez no está mucho mejor, y se resiente además del continuo abuso de la voz en off que ejerce su personaje. Aunque es un recurso muy útil a la hora, por ejemplo, de aclarar ciertos términos marítimos o la importancia de algún aparejo, que cada diez minutos se oiga a Carmelo explicando con pelos y señale qué es lo que piensa Coy no hace mucho por la película.
En fin, una película correcta (sobre todo en lo visual), pero muy aburrida. Recomendada para los que añoren el barco pirata de Playmobil.
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