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Autor: malabesta
Fecha: 06/03/2008.
Antes que el Diablo sepa que has muerto
Digerido por malabesta A sus ochenta y tres años, Sydney Lumet sigue sorprendentemente vivo. En el sentido artístico, quiero decir. Después de una más que dilatada carrera, aún está abierto a ciertas innovaciones técnicas, “Antes que el Diablo sepa que has muerto” está rodada en digital, en un momento de su vida en el que lo más razonable sería que tuviese problemas programando el vídeo.
No entraré en detalles sobre la historia, puesto que la película gana mucho si uno no sabe nada sobre ella. Baste decir que los protagonistas son los hermanos Henson, Hank (Ethan Hawke) y Andy (Phillip Simour Hoffman), que en medio de grandes problemas económicos (Hank es un fracasado integral y Andy, aunque exitoso en los negocios, no puede mantener su ritmo de vida) recurren al latrocinio para salir adelante, con los resultados que uno podría esperar.
Salvando ciertos -fundamentales- detalles, el guión de “Antes que el Diablo sepa que has muerto” podría parecer convencional. Para darle un poco de brío, Lumet se apunta también a la moda moderna de romper la continuidad temporal y redistribuir todos los acontecimientos y a todos los personajes en torno al atraco central. Así cada escena es presentada con un rótulo estilo: “Hank: Dos días antes del robo”. Este tipo de narración tiende mucas veces a complicar innecesariamente las cosas, y en este caso además hace la película bastante pesada. Como los acontecimientos se cuentan además desde varios puntos de vista, con lo que los continuos saltos al pasado para ver dónde se dejó las llaves menganito desde su punto de vista, el de su mujer, el jardinero y un señor de marrón que pasaba por allí no ayuda precisamente a conseguir un ritmo trepidante.
La película resulta bastante exigente para su reparto. Los papeles de Seymour Hoffman y de Hawke tienen momentos muy dramáticos; mientras que uno -Hoffman- los salva con bastante gracia, el otro cae en un cierto histrionismo. Parece que ciertas escenas lo superan, y ante el miedo de parece un mal actor se tira por los barrancos del manoteo, el golpeo en el pecho y los rasgamientos de vestiduras que le quitan presencia a un papel que el resto del tiempo Ethan Hawke borda. Los acompañan Albert Finney, quizá también un poco sobreactuado, y Marisa Tomei, que se pasa gran parte del metraje mostrándonos lo bien que se conserva.
En fin, una buena película que se ahoga bajo su propio peso. Recomendada para seguidores de "El Solitario".
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