Ficha

País

Japón

Año

2004

Título original

Casshern

Duración

141min

Dirección

Kazuaki Kiriya

Guión

Kazuaki Kiriya, Dai Sato

Reparto

Yusuke Iseya, Kumiko Aso, Akira Terao, Kanako Higuchi, Fumiyo Kohinata

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Crítica de Casshern
Autor: sensillo
Fecha: 10/05/2006.
Póster Casshern

Casshern

Digerido por sensillo

Atrevida y libérrima adaptación de un viejo anime de los 70, a cargo de un debutante Kazuaki Kiriya, quien hasta ese momento no había hecho más que videos musicales. En cierto modo, nunca dejó de hacerlo.

Hay mucha gente que le tiene mucha tirria a la estética de videoclip en las películas. Y suele hacer mención de ello, con mucho desprecio. No deja de ser esto una cierta forma de prejuicio, pues al fin y al cabo, en los videoclips funciona. Sin embargo, a la hora de desarrollar un largometraje hay muchos aspectos que deberían ser tomados en consideración.

En primer lugar, el video musical al uso tiene asumido que se trata de un producto bastante tontorrón. Cuando, por el contrario, aspira a remover conciencias, adopta la estética mugrienta de, pongamos por caso, Manu Chao, mientras que si aspira a ser de mucho arte nos podemos encontrar un engendro ególatra e inefable como los trabajos de Bjork. El caso es que la audacia visual no queda mal en estas pequeñas piezas cuando son bastante bobas. “Casshern” sin embargo tiene un guión más ambicioso al que tanta luz y efecterío no hace sino causar confusión y oscurecer en gran parte. Lo cual, dicho sea de paso, tampoco es que sea una gran pérdida.

Por otra parte, no es lo mismo captar la atención para un corto que para una película de más de dos horas de duración. En un videoclip no se exige en ningún momento que se establezca ningun tipo de lazo empático entre el espectador y las coristas pechugonas. Pero en una película hacen falta más que lucecitas para dejarnos atrapar por el mundo que propone.

“Casshern” es un fantasía futurista que comparte con “Sky Captain” el uso de escenarios generados por ordenador y cierta estética retro. La historia está bastante cogida por los pelos y sitúa la accióntras una cruenta guerra entre una alianza asiática contra Europa, que deja al continente sumido en el caos y en que los supervivientes sufren en sus cuerpos los efectos de la contaminación radiactiva. En la búsqueda de un milagro médico, en un laboratorio son creados así como de casualidad formas nuevas de vida humanoide. Lo primero que se les ocurre es matarlos, pero algunos de ellos se escapan, y van a dar a una fortaleza abandonada desde la que fabrican un ejército de robots asesinos con los que vengarse del mundo. Tras ellos parte el hijo del doctor jefe, que vuelve de entre los muertos ataviado con una armadura de diseño.

El reclamo de la película es sin lugar a dudas su universo visual. Barroco y sin ningún tipo de mesura. Kazuaki Kiriya demuestra no conocer complejos, ni vergüenza ni más límites que su imaginación, pasándose por el arco del triunfo las recomendaciones de nueve de cada diez oftalmólogos. Construye una sucesión de prolijas estampas en las que cualquier efecto de color es bienvenido. Tanta concupiscencia cromática no tarda mucho en empachar los ojos.

La historia, por su parte, se embarulla ella sola, y lejos de crear una trama coherente y explicar las situaciones convenientemente, se limita a repetir machaconamente su mensaje antibelicista, que es de una simplicidad de florecillas, guitarra y pantalones de pana. Lo cual no impide, por cierto, que la película se recree en la violenta estética de sus peleas de artes marciales. Y bien que me alegro.

Encontramos abundantes guiños y referencias a “Metropolis”, con su frio e inhumano mundo industrial de gigantescas máquinas. No va más allá. También le debe mucho a toda la parafernalia nazi, que ya se ha convertido en el icono más eficaz y reconocible para el antimilitarismo. Pero también el más fácil.

Recomendada para catequistas de la MTv. Puntuacion