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Autor: sensillo
Fecha: 30/03/2006.
Solaris
Digerido por sensillo Otra producción soviética producida para mayor gloria del proletariado, que unido y despavorido abandonaba las salas de cine, sin mirar atrás. Obra maestra y genialidad sin igual, no obstante, para un más elitista grupo de críticos de cine y profesionales de la gafapasta.
Tarkovsky adapta al cine la novela homónima de Stanislaw Lem, tristemente fallecido hace pocos días. Mientras que a Tarkovsky le da igual que su película la vean dos personas o doscientas, los libros del genial Lem siempre fueron mucho más asequibles a un público más general sin perder por ello un ápice de profundidad.
Tras recibir unos extraños informes de una estación espacial que estudia el misterioso océano gigante del planeta Solaris, envían a un psicólogo para que haga un informe evaluando si se ha de cerrar la estación científica. Por supuesto, al poco de llegar el psicólogo también empieza a experimentar fenómenos extraños que no voy a desvelar.
El ritmo de la película es endiabladamente lento. Esta parece haber sido la principal aportación del director, porque no recuerdo ningún libro de Lem que transcurra así. Para que se hagan una idea, es imposible no señalar que Tarkovsky nos deleita con una escena de más de cinco minutos de un señor viajando en coche. Así, a palo seco. Sin diálogos, sin gratuitas escenas de cama. Sin explosiones violentas. Sin analgésicos. Es así como se explica que las casi tres horas de película caigan como semanas. Para crear ambiente, dicen.
La aislada estación espacial parece el sitio idóneo para que tres rusos se cuestiones las grandes preguntas de la humanidad. Y se lo toman como quien tiene todo el tiempo del mundo. La película es muy exigente con el espectador, del que se espera además que se haya leído el libro y coleccionado los cromos. Tiene sus logros y sus aciertos, que no voy a negar. Imágenes bonitas y toda la destilería de poesía que le requiere su público. Pero me rebelo ante la extendida y simplona falacia de que a quien le resulte aburrida es porque sólo es capaz de apreciar la saga de “Porky’s” y las bellotas. Y si a pesar de todo alguien no termina de creérselo, que le sirva de consuelo el hecho de que el propio Lem por lo visto no quedo demasiado contento con la adaptación.
El trabajo interpretativo es muy convincente, y todos los actores demuestran la capacidad de poder expresar el amplio abanico de sensaciones que van desde la angustia existencial a la náusea vital. Claro que siendo rusos, a lo mejor tiene menos mérito.
“Solaris” hará las delicias de los convencidos, pero espantará a la mayoría de la gente. Pero difícil será que pille a alguien desprevenido, así como por casualidad, viendo La 2 a altas horas de la madrugada. Para todos los aficionados al Bergman ruso. Para todos los demás, mejor aprovechar esas tres horas en descubrir o redescubrir cualquiera de los libros de Stanislaw Lem. Es un momento tan bueno como cualquier otro.
Recomendada para aquellos a quienes les gusta conducir.
