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Autor: malabesta
Fecha: 26/03/2006.
This is Spinal Tap
Digerido por malabesta "This is Spinal Tap" es un documental ficticio, género de éxito en Estados Unidos pero que aquí, a excepción tal vez de Médem, no tiene demasiados asiduos. A pesar de ser una película de 1984 no ha envejecido del todo mal, y aún tiene interés más allá de la mera anécdota de ver a Harry Shearer, doblador entre otros de Ned Flanders, el Reverendo Lovejoy o el señor Burns, luciendo pantalones elásticos, tirantes de cuero y un enorme bigote.
El documental detalla la gira americana de Spinal Tap, una banda inglesa de heavy metal que acaba de sacar al mercado su último disco, "Smell the glove". A pesar de que dicho documental es totalmente falso, la banda terminó por no serlo. Fue tal el éxito de la película y de la banda sonora que Spinal Tap sacó unos cuantos discos más, hizo unas cuantas giras de verdad e incluso llegó a participar en el concierto de póstumo homenaje a Freddie Mercury. Todo ello gracias a que los componentes de la banda, Harry Shearer, Christopher Guest y Michael McKean (que interpretan al bajista Derek Smalls, al guitarra solista Nigel Tufnel y al guitarra y vocalista David St. Hubbins) son músicos avezados y compusieron e interpretaron todas las canciones.
En general casi toda la pieza está improvisada, pues los personajes principales habían sido creados para la televisión, y en la película los actores se limitan a extenderlos un poco. La película detalla la historia de la banda, empezando por los cincuenta, como imitadores de Buddy Holly, los sesenta con un single llamado "Listen to the flower people", los setenta que lanzarían a Spinal Tap a la fama, llegando a publicar hasta un disco de salmos, y los ochenta que marcarían su caída. Está llena de parodias de famosos del género, un poco oscuras por la distancia, pero que harán gracia a los adeptos: los excesos musicales de Led Zeppelin, el disco negro de Metallica... así como otros detalles que han terminado por convertirse en clichés de casi cualquier género musical, como los problemas con el catering, con las drogas o con los baterías que tienden a morirse (por Spinal Tap pasaron no menos de treinta y siete).
A pesar de que no es una comedia brillante, tiene momentos bastante divertidos y en general capta a la perfección el ambiente musical de la época, creando unos personajes que, a pesar de lo rocambolesco de las situaciones por los que la película los hace pasar, tienen un aire de verosimilitud, que llegó a confundir en su momento a parte del público.
El reparto interpreta a la perfección el papel de divos de la música, un poco cazurros y ausentes parcialmente del mundo debido a las drogas, mérito que aumenta al ser en general una improvisación. Esto pesa también sobre la dirección, pues la cámara nuca está segura de qué es lo que va a rodar, lo que ayuda a mantener la ilusión. Aún tiene la gracia añadida de ver a gente ahora famosa, como Billy Crystal o Fran Drescher, en papeles secundarios.
En fin, una comedia agradable, que gustará mucho a todos aquellos que extiendan sus dedos meñique e índice en los conciertos. Recomendada para todos los que aprendieron a tocar "The final countdown" en el Casio 1500 de su primera comunión.
