Ficha

País

España

Año

2002

Título original

Hable con ella

Duración

112min

Dirección

Pedro Almodóvar

Guión

Pedro Almodóvar

Reparto

Javier Cámara, Darío Grandinetti, Leonor Watlin, Rosario Flores, Mariola Fuentes

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Crítica de Hable con ella
Autor: bronte
Fecha: 19/10/2005.
Póster Hable con ella

Hable con ella

Digerido por bronte

Pero, ¿Qué tipo de broma es ésta?. ¿"Hable con ella", Oscar al mejor guión original? Sólo la baja calidad de los guiones del resto de las películas nominadas en 2002 explica este injustificable galardón. Mientras que "Lejos del cielo" era una copia de los melodramas de Douglas Sirk, aportando muy poco al género (o más bien degenerándolo), y con evidentes fallas estructurales, "Gangs of New York" era directamente un desastre y "Mi gran boda griega" una comedia malísima (pese a su supuesto éxito) que parecía la recopilación de "Los mil mejores chistes de griegos plastas". De "Y tú mamá también", mejor no hablamos.

Se le reconoce a Almodóvar que en esta ocasión prescindía de su catálogo de "freaks", para presentarnos unos personajes inusuales pero más o menos dentro del espectro "accesible", y se le reconoce también que la ñoñería que despedían sus últimas producciones aparece en "Hable con ella" atenuada en gran medida, lo que sin lugar a dudas ayuda a hacer la película mucho más llevadera. No obstante, la renuncia a alguna de estas señas de identidad, ha operado en fomento de un esteticismo que con el tiempo hará de Almodóvar un esteta irredento, falto de cualquier otro componente. Tan sólo una hábil dirección artística evita que "Hable con ella" adolezca de un recargamiento formal insoportable. De facto, la primera hora de metraje transcurre entre planos rebosantes de color, planos plásticos estáticos, ralentizaciones de la cámara para fotografíar las verónicas y las manoletinas... Pero,¿dónde está la historia? Es un hecho formal irrebatible que los primeros 70 minutos de "Hable con ella" carecen de conflicto o de objetivo en los personajes. Y es un hecho que se les puede considerar una hermosa forma de presentar la situación actual de los personajes, pero no nunca una historia. Para entendernos, se trata de una fotografía, pero no de una película.

Es en la segunda mitad del filme cuando aparece el famoso punto B a dónde quieren llegar los caracteres, superando las dificultades sobre las que Almodóvar se ha detenido o más bien congelado durante la primera parte. Y es entonces cuando el espectador se dará cuenta del desequilibrio evidente en este guión, que pasa de ser puramente contemplativo a precipitadamente poco interesante en cuestión de minutos. Los que se hayan leído los cuentos clásicos en versión primitiva no verán ningún mérito en la violación de una mujer en coma (a ver por qué se creen que se despertaba originariamente la Bella Durmiente). Y los que hayan estado atentos, de pronto se darán cuenta de que toda la subtrama de la torera está ahí, pura y llanamente "para hacer bonito". En los diálogos, con estar bien, se aprecia un exagerado intento de construir "frases hermosas", que se insertan en la historia de forma un tanto artificial, en vez de fluir naturalmente en la situación como ocurría en previas cintas de Almodóvar.

Lo auténticamente reseñable del filme a mi entender, es esa metáfora sobre la incomunicación entre los sexos y la broma pesada de que los hombres únicamente se comuniquen con las mujeres cuando éstas no les pueden oír. Metáfora trágicamente desaprovechada por ese afán de esteticismo al que en más de una ocasión hemos hecho referencia, y que acabará matando a Almodóvar. Almodóvar Almodovari lupus, que diría Hobbes. Porque lo importante no es lo que hoy percibamos; lo importante es que cuando los gustos estéticos cambien, y al público del futuro no le haga tanta gracia el estilo colorista de Almodóvar, y posiblemente las audiencias futuras no encuentren ningún tipo de belleza en la tortura de un toro... ¿qué será entonces "Hable con ella"? La historia más o menos interesante y desarrollada defectuosamente (con poca atención al principio, y excesivas acciones al final), de un enfermero enamorado de una mujer en coma, y una serie de personajes accesorios con la única finalidad de apoyar la historia del enfermero (como es la del escritor de "El País"), o con una finalidad ontológica nula, lo que arrastra una mínima atención y un pobre tratamiento psicológico de los mismos (todos los demás).

Lo que no falta es el anticlericalismo tan típico de Almodóvar, prácticamente marca de la casa, y tampoco falta la filmación de espectáculos muy del gusto del gusto del director como aquellos de Pina Bausch, icono para cierta parte de "la bohemia", pero discutida en por otros sectores, ni tampoco falta el momento video-clip. Es verdad que mucho más refinado que el momento video-clip de "Rocky IV", con un marchamo como de mucho más intelectual y sofisticado, pero muy poco diferente en el fondo. La acción se para de vez en cuando para vendernos una canción o un artista y eso no lo remedia nadie. Las interpretaciones son en general reseñables, pese al poco calado de la película en sí. Y si tienen alguna duda sobre esto último, sólo les diré que me avisen cuando sepan de algún actor que ante la pregunta "Un personaje que le gustara interpretar", responda que uno de "Hable con ella". Sólo Rosario Flores, la torera, se ve en inferioridad de condiciones con respecto a sus compañeros de reparto, todos ellos de gran nivel actoral. "Hable con ella", en términos mucho más sociológicos, funciona también como perfecto ejemplo de la cosa ésta de la moda y la camarilla en que se basa el cine español, pues todos los actores de este filme son los reseñados en todos los magacines del 2002 como los más "fashion del momento". No falta ni uno.

Un excelente dominio cinematográfico (innegable) hace que la película se vea sin bostezar, pero un análisis más detallado revela que detrás no había tanto como parecía. Que les haya gustado tanto a los americanos tiene su razón de ser, teniendo en cuenta que allí ahora la moda es poner filtros, degradar los colores, y hacer diálogos tarantianos, por lo que Almodóvar les ha de resultar de lo más exótico. Pero a nosotros, que ya le conocemos desde hace tiempo, nos cuesta un poquito más abrir la boca de par en par.

Recomendada para cinéfilos catatónicos, que no daltónicos. Puntuacion