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Autor: malabesta
Fecha: 29/05/2004.
El precio de la verdad
Digerido por malabesta Llega hasta nosotros la increíble e inverosímil historia de un periodista americano que, en una de las revistas más importantes y añejas de los Estados Unidos (el New Republic), se dedicaba a inventarse sus fuentes y reportajes, para mayor gloria de su persona y oprobio de sus compañeros, jefes y lectores. Menos mal que Antonio Resines y demás compinches se ocupan de recordarnos lo alejada que está nuestra realidad de la americana, porque sino a mí hasta me sonaría familiar esta trama.
Pues "El precio de la verdad" narra la caída de Stephen Glass (Hayden Christensen), un adulador y fabulador nato que aprovecha su aparente carisma (parece que a todo el mundo le cae muy bien, aunque a mí me recordaba al típico compañero de trabajo pesado) y su sentido del humor para colar en la revista para la que trabaja artículos que se ha inventado. Por supuesto, y como bien dice nuestro refranero, antes se coje a un mentiroso que a un cojo, así que uno de sus artículos cae en manos de la redacción de una revista digital (que digan lo que digan en la película, todos sabemos que son los buenos. Las revistas digitales son buenas. El ordenador es tu amigo) y ellos se ocupan de destriparlo convenientemente y dejarlo en evidencia. A partir de aquí su director comienza a desconfiar de él y termina con su fulminante despido.
El guión tiene una serie de fallos. El primero es que está basado en hechos reales, y la película comienza (y termina) con los típicos carteles en caracteres tipográficos poniéndonos en antecedentes e informándonos de qué ha sido de la vida de los personajes. Aparte de esto, al estar basada en la realidad, y los protagonistas vivitos y coleando, uno está bastante limitado y no puede hacer aparecer al hombre lobo, por lo que hay momentos en los que la trama decae. Luego está el tema de que todo empieza in media res, y uno nunca se llega a enterar de por qué Glass miente, a excepción de unos tímidos atisbos de lo que podría ser un problema psicológico.
El final de la película también cojea, por motivos que no voy a contar, pero que le dan un toque edulcorado bastante fuera de lugar. Además de que, de un plumazo, parte de los personajes desaparecen de la historia, y nadie vuelve a saber de ellos.
El reparto, lo de siempre. Correctos. Bueno es saber que Hayden Christensen, que fué el elegido para encarnar al joven Darth Vader, resulta mucho más convincente como redactor veinteañero que como Lord del Sith, lo que tampoco es decir mucho, no se crean. Pero por lo menos uno no siente ganas de maltratarlo. También hay que notar la presencia de Rosario Dawson, en un papel de unos minutos. O bien su caché es muy bajo, o al productor (que resulta ser Tom Cruise, en parte) le ha dado por tirar el dinero en una guapa actriz de primera fila para un papel de los del fondo. Misterios tiene la vida.
En fin, a pesar de todo, es una película que entretiene más de lo que uno piensa, recomendada para estudiantes de deontología profesional, mentirosos compulsivos y periodistas independientes de la mañana.
