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Autor: sensillo
Fecha: 2003-08-14.
Terminator 3: La Rebelión de las máquinas
Digerido por sensillo Esta es una de esas películas que uno va a ver al cine por pura nostalgia, para ver qué fue de aquellos personajes que nos alegraron la tarde del domingo hace ya muchos años y comprobar si termineitor sienta la cabeza y por fin se casa. Quede claro que no voy a aconsejar desviar el dinero de la taquilla del cine a obras benéficas, ni decir que ese dinero sería mejor empleado invirtiendo en el mercado negro de armas de destrucción masiva. Termineitor 3 es la típica secuela de la que se espera que sea mucho peor que sus predecesoras, de manera que el espectador que acuda al cine con ganas de poner a parir la película no saldrá defraudado.
El flim en cuestión consiste en un remake hecho sin disimulo de la segunda parte. Me recuerda mucho a la segunda parte de la jungla de cristal, que se limitaba a repetir al milímetro el esquema de la anterior, pero con menos gracia. Pues aquí sustituyen al implacable t1000 por una tía maciza y los protagonistas se ven envueltos en las mismos tiroteos y persecuciones en coche. Lo malo es que ahora el relleno que ponen entre una serie de explosiones y la siguiente recuerda un poco al guión de una porno, pero sin sexo. Y no es que la línea argumental sea mala, sino que da la sensación de que tan ocupados estaban en coreografiar las volteretas de los coches que saltaban por los aires que al resto no le han prestado atención. Y se va uno del cine con la sensación de que, con muy poco más, se hubiera conseguido una película de acción entretenida, de las que se ven con agrado si no se le quieren pedir peras al olmo.
En las superproducciones en las que tanto dinero se tira, deberían contratar a un azotador profesional: una persona con una edad mental superior a los cinco años que previsionase la película y le diera su merecido al responsable de algunos desaguisados. Hay veces que una película convendría que se tirase a la basura, o por lo menos que no saliese de pequeños círculos de familiares y amigos. En otras ocasiones, sin embargo, nos encontramos con sandeces puntuales. Y no se trata de que rectifiquen, pero así se saldría del cine después de ver una película como esta con media sonrisa dibujada en la cara y pensando: “Aquí a alguno le han dado pal pelo”
